Con el año nuevo el precio de todo aumenta: la gasolina, la comida, las colegiaturas, la cuentas de celular, la canasta básica y hasta la comida chatarra (han visto ahora cuanto cuesta el menú Big Mac?? o un menú Campero??!!); pero no solo eso ha aumentado en este año nuevo. Por si se han dado cuenta (seguro que si) este año nuevo ha venido acompañado de un incremento en el tráfico de todos los días. Quizas sea por el Transa Metro TransMetro, por el recapeo en algunas arterias principales o porque ahora a todos les ha ido mejor y entonces ya todos andan en carro… sea por la razón que sea el hecho es que ahora pasamos en promedio de dos a cuatro horas al día sentado al frente del volante en tanta atorazón.
Por desgracia son pocas las posibilidades que tiene uno para afrontarlo. Una puede ser buscar un medio de transporte alternativo, como por ejemplo andar en bicicleta (lo he pensado seriamente), pero conociendo la calidad de IDIOTAS choferes de autobuses, taxis y demás engendros al volante, es muy probable que pare uno en el hospital porque lo aventaron. Otra puede ser andar en el tráfico metiendosele a los carros, maltratando, maldiciendo, bocinando y rabeteando por las colas interminables de carros, pero la verdad que eso lo único que hace es agudizar el problema aparte de estresarnos más y empezar el día con mal pie. Otra opción (quizás la más sensata) es aceptar el problema y tratarlo de llevar de la mejor manera intentando encontrarle el lado positivo (yo se que cuesta, pero al final no queda de otra).
Podemos pasar esas dos o tres horas diarias deshaciéndonos el higado o podemos aprovechar para hacer algo más productivo. En mi caso, he aprovechado ese tiempo para escuchar los discos de jazz que por lo general pongo en el trabajo o en mi casa, pero no les puedo poner toda mi atención. En cambio cuando los escucho en el carro, puedo escuchar con más atención los solos e inclusive tratar de analizar las armonías que utilizan en las grabaciones. Ahora el carro se ha convertido como que en mi burbujita personal en la que voy escuchando lo que me gusta y dado que no tengo tiempo para sentarme en mi casa y ponerme a escuchar unos cuantos buenos discos de jazz, aprovecho cuando voy hacia el trabajo o de regreso a mi casa para hacer una de las cosas que más me gustan.
Ante situaciones sobre las que no podemos tener control solamente nos quedan dos caminos: renegar y vivir fastidiados por la incapacidad de no poder cambiar las cosas o adaptarnos a ellas y tratarlas de ver desde otro punto de vista aprovechandonos de lo que nos traen.
Escrito por victuxgt 
